En los años 60 aparecieron en el lago de Isoba un matrimonio de pastores que tenían 8 hijos y venían por las cañadas desde Alcántara (Cáceres) caminando. Se llamaban Lucilo y Esmeralda y vivían en una cabaña que está cerca de la carretera y que hace unos años se reformó y se construyó una caseta de bloques. Cerca de la caseta hay una fuente y por eso ellos vivían allí. Venían en junio y marchaban a finales de Septiembre.
En los últimos años sus hijos traían las ovejas en el tren hasta Villamanín y desde allí en camiones hasta el Lago de Isoba. Los padres venían también siendo muy mayores y “la pastorina”, que así llamaban a la madre cariñosamente los de Isoba, hacía queso de oveja que vendía a los turistas que llegaban al lago. Hasta hace pocos años siempre venía un hijo ya mayor, que estaba soltero y se llama Julián. Algunos de sus otros hijos también fueron a otras majadas cercanas como la que había en Villaverde.
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